Desde hace ya algún tiempo, los socios de ACE Traductores vienen alertando de retrasos sistemáticos por parte de las editoriales en el envío de los contratos de edición a los traductores, algo inexplicable en un momento de creciente automatización de los procesos administrativos e inadmisible en cualquier caso.
Desde ACE Traductores queremos recordar que, según la Ley de Propiedad Intelectual, el traductor goza de la condición legal de autor de obra derivada y, por tanto, cede los derechos de su traducción mediante el contrato de edición. Sin ese contrato, no es posible la explotación de la obra.
No es de recibo que, como está sucediendo con alarmante frecuencia, dichos contratos lleguen a manos del traductor una vez que este ha empezado o incluso concluido la traducción, por cuanto se expone a una situación de absoluta indefensión legal en caso de incumplimiento de lo pactado.
Pero, por encima de todo, esta situación revela una profunda falta de respeto y un absoluto desprecio por la labor y la figura del traductor, situación por la que se vulneran no solo sus derechos, sino también, por añadidura, los del destinatario final de la obra y sostén de la industria editorial: los lectores, que merecen adquirir un producto elaborado en condiciones dignas.
Reclamamos que las editoriales destinen cuantos medios sean necesarios para que los contratos lleguen a sus destinatarios ANTES de que se inicie el encargo que en ellos se detalla, y apelamos enérgicamente tanto a la Federación de Gremios de Editores de España como a la Dirección General del Libro para que aseguren el cumplimiento de los plazos mínimos requeridos para que un contrato se considere de pleno derecho.